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Alfarería

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Representa el mayor porcentaje del material cultural obtenido en el Programa de Arqueología Preventiva desarrollado en el marco del proyecto del hundimiento de la Av. Colombia y es una de las colecciones más grandes y variadas del país. La tipología utilizada en la construcción de este catálogo corresponde a la referenciada en la literatura de alfarería internacional y está basada en las características de la pasta, el tratamiento de la superficie y la decoración.

En el laboratorio de arqueología de INCIVA está disponible para investigadores e interesados, una completa colección de referencia y más de 70.000 fragmentos de loza industrial y porcelana analizados. Adicionalmente, toda la información obtenida durante los análisis se encuentra registrada en una base de datos completa y sistematizada.

En el catálogo puede diferenciarse en dos tipos de pasta: la porcelana y la loza industrial. Cada uno de estos grupos presenta variedades a la que denominaremos tipos.

 

Loza industrial

La producción de loza fina, semi-porcelana, semi-china o loza industrial se inició en Europa a mediados del siglo XVIII en un intento por imitar la porcelana China, piezas anheladas por las más prestigiosas familias del mundo occidental. Por otro lado, las exigencias de la industrialización buscaban producciones más amplias que complacieran el gusto, precio y demanda de todas las clases sociales.

Enoch Booth, en Staffordshire, Inglaterra en 1743, creó la fórmula de una pasta de caolín con una superficie vidriada color crema (conocida como creamware). Sin embargo fue Josiah Wedgwood quien perfeccionó y comercializó esta pasta. Este primer intento de imitación de la porcelana china se tornaba amarillento en los lugares en donde se acumulaba el vidriado (bases, manijas y bordes). Este detalle marcaba la diferencia con la porcelana oriental, y a su vez separaba las vajillas de la aristocracia inglesa con las de la clase media (Schávelzon 2000).

En 1779 Wedwood agregó cobalto a la superficie vidriada y logró cambiar el color amarillento por un tono azulado. Este nuevo tipo de loza perlada (conocida como pearlware) permitió múltiples formas decorativas. Finalmente el perfeccionamiento  de la técnica de vidriado dió paso a la loza conocida como loza blanca o whiteware que a diferencia de los dos intentos anteriores, era de apariencia perfectamente blanca. (Schávelzon 2000, Therrien et al. 2002).

Así como puede hacerse una cronología con la tríada creamware, pearlware y whiteware, también han sido ampliamente trabajadas y reconocidas las sucesiones cromáticas, decorativas y las características de los sellos de fábrica. En donde las pintadas a mano resultan anteriores a las técnicas de transferencia, estampado, esponjado y lineal; y los colores azul y verde fueron los preferidos inicialmente, después vinieron el rojo, café, violeta y negro.

En cuanto a los motivos decorativos se ha podido establecer que cerca de los 20.000 fragmentos de loza industrial recolectados en las excavaciones arqueológicas de la Avenida Colombia y hasta el momento analizados, dan cuenta de más de mil motivos decorativos diferentes, procedentes de casas de fabricación de vajillas europeas, norteamericanas y de producción nacional de los siglos XVIII, XIX y XX con las que adornaron su mesas las familias caleñas que vivieron en los alrededores del río Cali, en la actual Avenida Colombia y el Puente Ortiz.

La gran variedad de colores, formas, dimensiones y motivos decorativos en los fragmentos hallados, posiblemente única en el territorio nacional, dan cuenta no solamente de las tendencias de las vajillas europeas y su aceptación en todos los estratos de la sociedad caleña de hace tres siglos, sino también de la diferencia social y de prestigio que representaba la posesión de algunos de estos motivos o marcas.

 

Porcelana

La historia de la porcelana inicia con la producción de piezas utilizadas durante la Dinastia Shang (1600-1045 a.C.). En la Dinastia Tang (618-906) se hicieron las primeras exportaciones al mundo islámico, se valoriza exponencialmente y se convierten en piezas de lujo. El principal centro de producción fue Jingdezhen, provincia de Jiangxi y aunque siempre fue reconocido como un material de excelente calidad, fue durante la Dinastia Ming (1368 – 1644) que los diseños decorativos y las formas fueron particularmente espectáculares, de este período se resalta la porcelana azul y blanca y la porcelana cáscara de huevo.

Entre 1712 y 1722 las incursiones del jesuita François Xavier d'Entrecolles, introdujeron este preciado material en las cortes europeas, y unos años después comienza la búsqueda de la fórmula de la porcelana china por parte de los alfareros europeos, de sus experimentos se deriva la loza industrial.

La porcelana es comúnmente llamada “China” debido a su origen y existen tres tipos de porcelana: Pasta Dura, Pasta Suave y Bone China.

Porcelana pasta dura – Hard paste: Es la fórmula asiática original hecha de caolín, feldespato y cuarzo. Los materiales se someten a altas temperaturas para su cocción, con o sin vidriado, y se produce un material duro y translúcido.

Porcelana pasta suave - Soft paste: Al igual que la pasta dura, este tipo de porcelana también contiene caolín, feldespato y cuarzo, pero además incluye un frito –una combinación de varios materiales como arena blanca, alumbre, sal, yeso y salitre–. La mezcla se licúa y se somete a cocción, los cristales resultantes se fusionan con la porcelana. La porcelana de pasta suave tiene la misma sensación arenosa de la pasta dura, pero no es tan resistente. Su nombre hace referencia a la baja temperatura a la que se somete durante su cocción.

Porcelana de Hueso - Bone china: es la más fuerte de las porcelanas y ciertamente contiene hueso. La ceniza de hueso es el principal ingrediente, que se mezcla con la tradicional fórmula de caolín, feldespato y cuarzo. El resultado es un material duro, resistente y de color marfil. Hasta la actualidad continúa siendo el estándar para la producción de porcelana en Inglaterra.

Las primeras aproximaciones a este tipo de porcelana las hizo Thomas Frye en 1748. Su fábrica estaba ubicada en Bow, Londres, muy cerca de carnicerías y mataderos, por lo cual tenía fácil acceso a las cenizas de hueso animal. Pese a la calidad de su porcelana, Frye no tuvo éxito comercial.

Unas décadas más tarde entre 1789 y 1793, Josiah Spode retomó y mejoró la fórmula de Frye y en poco tiempo fue muy popular entre los alfareros ingleses. Desde sus inicios y hasta muy avanzado el siglo XX, la producción de bone china fue casi exclusivo de las fábricas de Stoke-on-trent, Inglaterra.